Agua - elemento vital para la vida

Salpicadura de agua

Los agricultores ecológicos consideran el agua no sólo como un recurso imprescindible en el ciclo agrícola, sino también como un elemento vital para la vida en la tierra, que tiene que ser protegido y mejorado mediante una gestión cuidadosa. No hace falta decir que los agricultores suelen utilizan el agua de manera responsable, ya que conocen mejor que nadie su importancia para el correcto desarrollo de las plantas y animales. Y, pese a que el uso del agua no esta regulado por la UE o por otras normas relacionadas con la producción ecológica, los métodos empleados por este tipo de agricultura contribuyen a:

  • Retener los recursos hídricos
  • Preservar la calidad de estos recursos

Retención

Siempre que es posible, los agricultores ecológicos procuran conservar los recursos naturales hídricos, tales como arroyos y pantanos, al tiempo que reducen las pérdidas de agua a través de:

  • La mejora de la estructura del suelo y su capacidad de retención de agua mediante la rotación de cultivos, la selección vegetal apropiada y el uso de abonos orgánicos
  • La plantación y conservación de setos, prados y vegetación natural para reducir la erosión del suelo

Los agricultores ecológicos saben que la reducción del agua que resbala en superficie y la mejora de la calidad del suelo como ya se ha descrito, ayudan a reducir la necesidad de irrigación en las áreas más secas.

En zonas donde la salinidad es un problema, la conservación de árboles y de vegetación natural con raíces profundas contribuye a mantener bajo el nivel del agua y a impedir que la sal suba a la superficie.

Calidad

Mientras tanto, los sistemas de producción ecológica ayudan a conservar, o incluso a mejorar, a calidad del agua con la reducción de la cantidad de productos químicos empleados en la agricultura, que a menudo acaban en lagos, ríos, arroyos y canales.

La agricultura ecológica restringe el uso de fertilizantes y pesticidas sintéticos, así como de hormonas para el crecimiento y antibióticos en animales (obsoletos en cualquier caso en la UE). Por tanto, no hay riesgo de que estos productos salgan de la granja y vayan a parar a las vías fluviales. El riesgo de eutrofización en zonas acuáticas (en las que se da un exceso de algas por la filtración de nutrientes y la reducción del oxígeno, y la vida acuática resulta por tanto amenazada) es también reducido.