Suelo - mantenerlo saludable, fértil y natural

Cosechadora faenando en un campo

El suelo es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes (y castigados) recursos naturales. Es esencial para la vida en la Tierra, porque nutre a las plantas que, a su vez, procuran oxígeno y alimento a los seres humanos y a los animales. Los agricultores ecológicos respetan el valor del suelo realizando un minucioso seguimiento de lo que aportan y lo que extraen de él, y de cómo la actividad agrícola afecta a su fertilidad y composición.

Objetivo

Los agricultores ecológicos no sólo procuran mantener el suelo saludable, fértil y natural, sino que también intentan mejorar su estado a través del suministro de los nutrientes adecuados, de la mejora de su estructura y de la gestión efectiva del agua. Y lo hacen mediante el cumplimento del Reglamento de la UE sobre agricultura ecológica o, simplemente, mediante el empleo de buenas prácticas.

Prácticas

Algunas de las prácticas más destacables empleadas por los productores ecológicos para el mantenimiento y mejora de la salud del suelo son:

  • El establecimiento de amplias y diversificadas rotaciones de cultivos en la producción de un determinado cultivo interrumpe los ciclos de las malas hierbas y plagas, da tiempo para la recuperación del suelo y aporta nutrientes beneficiosos. Las leguminosas como el trébol, por ejemplo, ayudan a fijar el nitrógeno de la atmósfera en el suelo.
  • El uso de abonos orgánicos basados en el estiércol mejorar la estructura del suelo y previene su erosión
  • Una rigurosa restricción del uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos evita cambios a largo plazo en la equilibrio químico y la dependencia del suelo
  • El mantenimiento de variedades mixtas de pasto en las praderas dedicadas al pastoreo evita la sobreexplotación de estos terrenos y da tiempo al suelo para que se recupere, evitando con ello la pérdida de nutrientes
  • La siembra de abono verde sobre el suelo tras la cosecha previene la erosión del suelo y la pérdida de nutrientes por lixiviación
  • La plantación de setos y prados también contribuye a la prevención de la erosión y la pérdida de nutrientes

Cultivo

Siempre que es posible, los productores ecológicos utilizan métodos mecánicos y manuales para la labor, y con ello consiguen resultados óptimos en la estructura y la salud del suelo. En otras palabras, los agricultores ecológicos cortan las malas hierbas, en lugar de aplicar herbicidas para su eliminación. Con ello ayudan a mantener la biodiversidad por encima y por debajo del suelo.

Vida del suelo

Algunos estudios han llegado a la conclusión de que la agricultura ecológica conlleva un incremento en el número de organismos beneficiosos que viven en el suelo, lo que redunda en la salud de los cultivos, de los animales y, en último término, de los humanos.

Un estudio del año 2002 llamado Soil Fertility and Biodiversity in Organic Farming (en) (Fertilidad del suelo y biodiversidad en la agricultura ecológica) llegó a la conclusión de que la agricultura ecológica:

  • Dobla el número de escarabajos peloteros en el suelo
  • Produce un 50% más de lombrices de tierra
  • Produce un 60% más de escarabajos estafilinidos
  • Dobla el número de arañas

Densidad de la cabaña

Generalmente, los sistemas agrícolas ecológicos tienen menos cabezas de ganado pastando en cada finca. Gracias a ello se reducen los niveles de estrés en los animales, disminuye la presión de plagas y enfermedades, mejora la biodiversidad en los campos, e influye en la reducción de la compactación del suelo y su riesgo de erosión.

Regulación

Muchas de estas prácticas beneficiosas para el suelo, además de ser métodos preferidos por los agricultores, se han prescrito en el Reglamento de la agricultura ecológica. Por ejemplo, el nuevo Reglamento de la UE sobre agricultura ecológica contiene los siguientes puntos:

  • La producción vegetal ecológica debe usar prácticas de laboreo y de cultivo que mantengan o incrementen la materia orgánica del suelo, favorezcan su estabilidad y biodiversidad y prevengan su compactación y erosión.
  • La fertilidad y la actividad biológica del suelo han de conservarse y mejorarse con rotaciones de cultivo multianuales, en las que se incluyan leguminosas y otros cultivos de abono verde, así como la aplicación de estiércol o material orgánico, preferiblemente compostado, de producción ecológica.